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Hablemos de lo que nos falta...


"El bien de la humanidad debe consistir en que cada uno goce del maximo de la felicidad que pueda sin disminuir la felicidad de los demas".
Aldous Huxley


Para poder enfrentar situaciones increíblemente difíciles es importante analizar las causas y no las consecuencias, los hechos siempre van a esconder mucho mas de lo que podemos ver de una situación. Definitivamente es inimaginable el dolor, la consternación y el coraje que estamos sintiendo hoy con respecto a aquellos niños que perdieron la vida en manos de un joven que sin causa aparente entro a su escuela primaria y decidió abrir fuego contra ellos, situación que solo se suma a la espeluznante lista de asesinos en masa que eligen lugares sensibles para terminar con la vida de inocentes simplemente porque sí. Esta es una situación inmensamente triste e impotente que nos invita a reflexionar a cosas como nuestra manera de educar a nuestros hijos, o pensar en las leyes de nuestro país y preguntarnos que hace nuestro gobierno por evitar algo que cada día pasa más y más sin una solución aparente y nos convierte en testigos insólitos de pérdidas irreparables. Muchos piensan que son la libertad de armas lo que causan problemas como este y claro son inauditas las verdades como que un joven de 18 años no pueda beber alcohol o comprar un arma regular, pero si un arma de guerra que mate masas en minutos, o que existan más armas que el numero de la misma población. Las leyes y regulación de armas son parte inconfundible del problema, sin embargo, cambiar las leyes no es la verdadera solución, o por lo menos no la única, ya que el tema es mucho más profundo, recuerda que para una ejecución como esta son necesarias una decisión y una mano que apriete un gatillo. Esto no es un problema únicamente de leyes o política, el problema es: “Una educación carente dentro de un sistema cultural fracturado”.

Uno que no comienza con el presidente de turno, los políticos, las polémicas de leyes reemergentes, nuestros vecinos complicados, el chico “cool” de la escuela que piensa que ser cruel es divertido, no es culpa de los maestros, el director de la escuela o el currículo educativo. No comienza con nosotros trabajando todo el día y haciendo lo mejor que podemos en todos los aspectos de la vida que la cultura de hoy nos obliga a cumplir. No es nada de eso por separado, pero si lo es todo en conjunto, simplemente porque somos un colectivo, todos somos uno, aunque aún n lo hayamos entendido. Somos como una gran maquina humana y cada uno de sus engranajes no puede funcionar bien sin lo elemental y esta cultura de individualidad, separación y división es lo que realmente nos está destruyendo como sociedad, es como si estuviéramos llenos de fugas, que aunque no las publiquemos en nuestras fotos en las redes sociales están ahí, sangrando, doliéndonos, deteniéndonos, reprimiéndonos en silencio, sin que nadie lo note, porque no vivimos en un mundo para débiles o problemáticos, siempre ante todo, tenemos que ser fuertes y dejar pasar cualquier detalle que nos aleje de ese objetivo, de esa meta, la meta de una felicidad falsa y vacía que nos obliga a encajar en un mundo de hipócritas que no saben que lo son, que creen que hacen lo correcto, que están convencidos de que su estilo de vida de competencia insana, de abundancia inconsciente de ganadores y perdedores, de máquinas trabajadoras que miden la vida por el flujo monetario es felicidad. Lamentablemente vivimos como si nada de esto importara, en un sistema mal enfocado y desigual que esta visiblemente roto en donde todos hacemos lo que podemos, como podemos con el poco conocimiento que tenemos, con las ideas que otros nos dieron, con lo que dice cualquier red social o medio de comunicación que se ponga de moda, con cualquiera que sea la opinión de los lideres de barro que se vuelven virales por cosas relevantes o irrelevantes que nos distraen y nos mantienen distraídos día tras día. ¿Te has puesto a pensar con cuanta presión crecemos?

Una persona promedio tiene que ser capaz como sea de ser la idea impuesta de ser exitoso, lo cual significa bienestar visible, popularidad y economía abundante en todos los aspectos de su vida y al ver una persona con estas características según fotos, videos y artículos que alguien que no conocemos escribió, confundimos términos que ya están distorsionados aún más pensando que eso es felicidad, que esa es la meta. (Los medios de comunicación, las celebridades, los influencers, los videos virales y las redes sociales en general nos lo muestran todos los días) Y es ahí donde anhelamos llegar… Y es cierto, se ve muy bonito, pero no esta ni cerca de la realidad… ni cerca… Con esto no digo que no busquemos características como estas, refiriéndome a bienestar, popularidad y abundancia económica. Porque son también indispensables, pero son parte de un todo que aún no comprendemos bien, y no los comprendemos bien porque está incompleto y porque van acompañados de amor (la energía de la cual estamos innegablemente hechos) y de propósito (la razón de nuestro ser) Esa es la meta real, es el todo que necesitamos para sentirnos completos y dar aquello que somos y sentimos a los demás, ayudándolos así en su camino de crecimiento, valoración, amor y aceptación en el mundo en el que pertenecen. Aunque el día a día nos diga que eso no es tan importante, que eso puede esperar… Que estas demasiado ocupado con todos los otros roles que debes de cumplir como ser humano como para preocuparte por ti mismo, eso siempre debe esperar a estemos lo suficientemente enfermos, lo suficientemente incapaces mentalmente, lo suficientemente fuera de nosotros para ver si aún hay algo que nos permita reencontrarnos y reinventarnos, si alrededor tenemos gente preparada emocionalmente que nos ama suficiente y nos apoya incondicionalmente como para enfrentar con nosotros nuestros miedos, nuestras frustraciones, nuestras creencias equivocas, nuestros sentimientos, nuestro dolor, para que nos guie y nos diga cuando no puedas más que hay otro camino, el del amor y del propósito cualquiera que sea para nosotros… Aunque sabemos que ese no es el común denominador, no es lo que pasa todos los días… Obligarnos a ser fuertes, solo ha generado hacernos indiferentes y enfocarnos solo en lo material y lo visible, dejándonos vacíos por dentro y esto se ha reforzado de tal manera generación tras generación que nuestros hijos están creciendo insensibles. Y la verdad es que nuestros esfuerzos independientes no están siendo suficientes… Jamás voy a justificar las terribles acciones de aquellos que acaban con vidas inocentes indiscriminadamente, pero si abres los ojos, la mente y el corazón, entenderás lo que te digo… Somos victimas de victimas que han ido olvidando lo indispensable y rompiendo nuestra conexión con nosotros mismos, con lo que nos rodea y nos da vida, la naturaleza. Vivimos en un mundo de cemento en donde lo realmente importante y natural dejo de serlo hace mucho tiempo. Vivimos exhaustos y vacíos, sin alimentar lo que nos fortalece y nos permite tomar mejores decisiones, en los aspectos personales, como seres humanos, esposos, padres y profesionales, con un don de servicio verdadero dándonos mejores vidas reales en general y no para una foto, un propósito que nos hace sentir valiosos y alimenta a los demás.

Cuantos de nosotros realmente deseamos ir a nuestros puestos de trabajo y realizar las labores con amor, la verdad es que no tengo un numero exacto, pero se con certeza que no somos la mayoría y eso ya dice bastante. En cuantos roles de nuestra vida hacemos lo mínimo simplemente por cumplir, cansados, ansiosos, ¿deseando estar en otro lugar? Queridos amigos, necesitamos un cambio en las leyes, sí, pero también en la sociedad y nosotros somos la sociedad, un cambio profundo, verdadero y aunque te sientas pequeño, ese cambio comienza por ti y es para todos… te dirás, yo no tengo la culpa que el asesino haya sido maltratado de niño por su escuela o sus padres, y no, no la tienes. Pero estoy segura de que mientras más profunda y verdaderamente feliz seas, mientras más consciente de tu humanidad, del amor, del propósito de tu existencia seas y lo transmitas a tu alrededor, estaremos más cerca de un cambio real. No tienes idea el impacto que puede tener una sonrisa sincera, un consejo que no juzga, un abrazo verdadero. Hay personas que vemos una sola vez en la vida y los recordamos por siempre. Seamos esa persona para alguien más, para nuestros hijos, para el vecino, para el maestro de la escuela, para los amigos de tus hijos, para el que esta manejando en el carril de al lado, para el que ve tus fotos en Instagram, para el mundo, es ahí donde está el cambio. Hagámoslo generación tras generación. Si, es cierto que suena imposible, pero el mundo esta lleno de imposibles que se hacen realidad todos los días. Esto no es utopía, es un propósito de amor, se parte de él.


"Tu debes ser el cambio que deseas ver en el mundo".
Mahatma Ghandi.


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